Joder, qué chasco.
Recuerdo que esas fueron las palabras pronunciadas el día que descubrí que las cartas, de nuevo, se llamaban emails y que la posible dirección de mi casa para recibirlas era, “lo que sea arroba punto com”.
Soy viajero temporal ,y mi nave se había colado en un vórtice, así que aparecí en 1992 ,en plenas olimpiadas y estancado en el tiempo ,sin opción a preparar un curriculum en condiciones.
Soy viajero temporal.
No, no me estoy repitiendo y tampoco es un lamento, es que eso es lo de debería poner en él, y nadie contrata a un tarado que dice que viene del futuro y que estuvo en todos los pasados. Vamos, yo no lo haría, y ,yo, soy de los que hacen estupideces a menudo.
Me dirigía a otra época pero no hacia atrás, estaba de vacaciones y no deseaba ver unas olimpiadas que ya eran historia, mucho menos cuando apenas recordaba el manejo de un ordenador.
¡Ah! Los ordenadores... qué asco de trastos, tan sencillos y a la vez tan abstractos, tan inservibles para mis necesidades.
En la época en la cual residía antes del incidente del vórtice inoportuno del cuarto espacio, yo era un tipo feliz. Había sido ascendido y solamente viajaba hacia el futuro. Se habían acabado los dinosaurios y las decapitaciones, los romanos y hasta Torchwood era ya parte de la historia. De la antigua. De la vuestra.
Yo era un tipo moderno y feliz que estaba de vacaciones. Tan simple como eso.
Cuando me propusieron este absurdo empleo estaban a punto de condenarme; antes de ser moderno y feliz era un chorizo intergaláctico, todo un profesional, con un enorme curriculum. Así que no tenía nada que perder y me convertí en el primer viajero del tiempo sin ningún tipo de dilación. El único colgado dispuesto a desintegrarse al primer intento, un conejillo de indias interestelar. Luego llegaron más, todos ellos tan profesionales en el sutil arte del hurto, como yo, acabamos siendo treinta y dos, uno por cada era controlada, yo residía en la última. Y cuando se creaba otra nueva, allí que iba yo, a la última.
Memo.
Siempre he estado en la última en los treinta y tantos y pico mil años pasados, así que supongo no será difícil comprender que encontrarme un email entre las manos, me produjese un poco de repelús.
Conozco todos los pasados.
De hecho, conozco también todos los futuros y eso es lo que realmente me acojona.
Los ordenadores en las comunicaciones son algo obsoleto, desaparecieron hace milenios, las nuevas tecnologías y los avances científicos crearon nuevas interpretaciones de onda cerebral.
Nosotros somos el ordenador y contamos con todos los dispositivos imaginados, todos ellos funcionales para comunicarnos o desplazarnos en el espacio.
Una virguería futurista como no se ha visto otra.
Pero yo, el tipo moderno, feliz de haber sido salvado por la campana, había entrado con mi nave en el 92 por un error al calcular la ruta. -Gilipollas- Y aquí estoy, sabiendo que dentro de veinte años una glaciación arrasará y diezmará al 94% de la población de este planeta y que tras siglos de reconstrucción, será la causa de todos los avances que me han traído hasta este tiempo.
A mí, al primer viajero temporal.
Temo qué, si no encuentro el modo de volver y la espicho dentro de veinte años incluido en ese tanto por ciento de bajas humanas, no podré nacer dentro de dos mil en esa nueva era avanzada, por lo tanto, jamás habré estado aquí escribiendo esto.
Quizá alguien piense que esto es una paradoja espacio temporal.
¡Qué bien!
Yo creo simplemente que es una gran putada.
Lo que más me revienta es que aún no sé qué demonios poner en el curriculum para que no sea tan agobiante la espera, porque no tengo ni puta idea de como regresar a casa. Y tal cómo lo estoy presentando actualmente, sólo me ofrecen empleos en el mercado inmobiliario… sé muy bien cómo va a terminar la cosa...
No me apetece.
Vaya mierda sideral me espera en esta era pasada.
¿...Y si Cobi se lesiona accidentalmente...?
4 comentarios:
Jajajajajja que me parto. Ciencia ficción con humor aspidiano, una mezcla mortal...
Bienvenida a mi género, aunque, como no, con tu toque personal...me has recordado a Paul Adams en el Autoestopista intergaláctico...
Besos
Ingenioso, divertido, lúcido, ágil, ácido, crítico... ¿sigo? ¿O vale con decir que me ha encantado? Por momentos, a mí, a quien me ha recordado, ha sido al humor de Eduardo Mendoza.
Un abrazo.
jjajajaj Yandros...
Yo es que me acuerdo de la ballena y me muero jajajajajja
y aquella fase en la que me dedicaba a preguntarle a todo el mundo: si la respuesta es 42 ¿cual es la pregunta?
me agrada que te agrade :D
besitos ;-)
Hola Antonio :D
gracias por tus apreciaciones tan positivas :D
Yo veo a Mendoza y veo a Gurb, o quizá sea al revés jajajajajaj.
sí, este prota tiene algo de Gurb, de hecho y ahora que lo pienso... hasta aterriza en el mismo lugar jajajajajaj
besos :D
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