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Por cierto, todas las imágenes, exceptuando mi careto que es el que mi madre me dio en su día, han sido sustraídas y robadas del mundo virtual de modo legal, por lo menos eso es lo que afirmaré delante del juez.
Es broma.
Si alguna de ellas tuviera copy raid y casualmente eres el propietario de tal derecho y de la imagen, por ahí abajo está mi correo, me lo dices, te la devuelvo, y tan amigos.

Por otro lado, todos los textos de este blog son míos, si apareciera la pluma de otro, lo haría con su firma. Siempre.
Si te llevas alguno, cita y enlaza, no me importa que compartas, pero que yo no me entere de que te lo has apropiado.
Internet es un pañuelo.


LIVERTAD. Jamás me obligareis a escribirlo con B

05 junio 2010

Ángel


No solías tener un duro ¿te acuerdas? Pero sí una sonrisa amplia, de aquellas de medio lado, colocada debajo del bigote, y labia, mucha labia y mucho palique, necesarios la sonrisa y el palique para subsistir por aquello de no tener nunca un chavo.
Vamos a cenar, y entonces aparecías tú pidiéndote una cañita, coño Ángel, tú hueles la cena, y te apurabas, me voy enseguida decías, tranqui, que tenemos microondas, y nos reíamos y decías, ponme otra.
Esta mal este país ¿tú que crees? Me preguntabas. Las noticias, que agobian, ya sabes, y después me contabas cosas de aquellas de la posguerra, y de tus hijos, el mayor es de mi edad, y hace mil años me echó los trastos, él ya no se acuerda, yo, cuando lo nombras, y tú, tú no lo sabes.
Es igual, teníamos poco más de quince.
Ven a ver mi casa nueva, ya vendré cunado la acabes, no, ven ahora.
Y me explicabas que hace cincuenta años en esa casa, vivía un guardia civil, ¡no jodas! De alquiler, ellos arriba y los amos abajo, compartían la cocina, creo, tenían una zagala más maja…
Vaya tela.
Eran otros tiempos mujer; yo tendría poco más de veinte.
¿Cómo está tu padre?
Va tirando, decía yo.

Hace un mes nos vimos ¿cómo está tu padre? Preguntaste de nuevo; mi padre está muerto Ángel.
Chica, no sabía nada, y me diste el pésame, y dos besos.
Fuiste el único que no me apostilló que total, que para como estaba, mejor muerto.

Después, una mañana te encontraste flojo y te fuiste al médico, unos análisis, rutina, vamos a ver el hierro que estas cosas mariconean.
Pero tu hierro estaba bien.
Y el médico, muy atento, te fue a buscar a casa por aquello de que no le cuadraban las analíticas, que para el hospital, te dice, pero ya, toma, te traigo el volante, y al llegar con el volante a urgencias, que te pregunta el pavo de admisión si has dejado el buga bien aparcado que te deriva a la casa grande, y tu acojonao, normal, y Nieves, tu mujer, que tanto o más que tú.

Y ahora ¿te lo explico o te lo cuento? No sé, colega, si te dio tiempo a enterarte de todo lo que pasaba entre volante y ambulancia. Tienes leucemia, y te han metido cuatro sesiones de quimioterapia que te han dejado en coma, así, tras una analítica puta que decidió que se te había acabado el tiempo.
Y hace unos treinta días, estabas estupendo, preguntándome por mi vida y lamentando mi pérdida, sin hipocresías, así tal cual, como eres tú.

Ya no habrá más birras Ángel y te vas a morir sin poder decir nada, con lo que te gusta a ti hablar las cosas, y filosofarlas, y reírte, y la vida; con lo que te gusta a ti la vida.
Y esa hija de puta se te mofa en la cara y te mata en cuatro días porque le debe hacer gracia ver como nos morimos, y como nos quedamos los pasmados a los que aún no nos ha tocado la tómbola.
Te mueres Ángel, y hace treinta días me decías p’alante chiqueta, que la vida, debe continuar.


Que puta mierda.


1 comentario:

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .bastet dijo...

el nueve de junio era un buen día para morirse Ángel.
quizá de haber podido, hubieras elegido otro, uno más soleado, o un domingo, o mejor aún, un domingo soleado de otro año, 2030, por ejemplo, y hubieras visto crecer a tu nieta.

me gustaría haber podido despedirme de ti de otra manera.

si el no estar aquí significa que te vas a otro lado, buena suerte en tu viaje.

besos Ángel, un placer el haberte conocido.


Esto no tiene título es simplemente lo que hay. Estoy remontando el vuelo y existen días mejores y otros más hijos de puta, pero no me he rendido y no voy a hacerlo tampoco, principalmente por que no me da la gana y por que aún me queda sangre.
A partir de aquí y por este motivo se puede leer cualquier cosa, algo que también me la suda bastante, es mi blog y es el espejo, es tan simple como reflejarse o no, si te quedas o te vas no es culpa mía, ni tuya, quizá nos parezcamos más de culo que de frente, en todo caso la puerta no tiene llave, no cierres al entrar y no des un portazo al marcharte.

licencia

Todo lo que hay en mi casa es propiedad mía, los textos sin firmar son de mi puño y letra, las obras firmadas pertenecen a sus autores y así constará en todo caso, todas las poesías de “el silencio del espejo” me pertenecen a mí.
Recuerdalo.
Un abrazo y muchas gracias por tu visita.
ah! la licencia real, anda por ahí abajo, es que la informática y yo no nos ponemos de acuerdo prácticamente en nada y esta vez, se ha empecinado en no querer subirme la imagen hasta aqui.
Ella misma, no pienso olvidarme de esto...
En fin...
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