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Por cierto, todas las imágenes, exceptuando mi careto que es el que mi madre me dio en su día, han sido sustraídas y robadas del mundo virtual de modo legal, por lo menos eso es lo que afirmaré delante del juez.
Es broma.
Si alguna de ellas tuviera copy raid y casualmente eres el propietario de tal derecho y de la imagen, por ahí abajo está mi correo, me lo dices, te la devuelvo, y tan amigos.

Por otro lado, todos los textos de este blog son míos, si apareciera la pluma de otro, lo haría con su firma. Siempre.
Si te llevas alguno, cita y enlaza, no me importa que compartas, pero que yo no me entere de que te lo has apropiado.
Internet es un pañuelo.


LIVERTAD. Jamás me obligareis a escribirlo con B

26 diciembre 2009

Nadie, nada, nunca.


Hoy es uno de esos días horribles, encapsulado en una vida llena de horrendos altibajos. A menudo suelo preguntarme cuantos golpes aguanta una persona antes de caer desplomada ante la vida, antes de rendirse ante ella y sus malditas circunstancias.

Después, me pregunto cuantos soy capaz de soportar yo, en que orden, en que medida y, sobre todo, porqué motivos.

Suelo aguantarlos bastante bien, quiero decir que la vida, las personas y las situaciones me golpean, pero yo, más chula que un ocho, me levanto y camino aunque a veces me cueste saber a donde voy.

Todo tiene sus límites.

Hace muchos años, -no me gusta hablar de esto, porque no puedo soportar la idea de que siga hiriéndome y anulándome como lo hace- hubo una persona, una de esas personas que no deberías encontrar jamás en tu camino, que me destrozó la vida.

Me hizo heridas emocionales que de vez en cuando se reabren y permiten que la sangre borbotee a través de ellas, y yo, no puedo hacer nada por evitarlo.

Me hizo perder mi autoestima, al completo, me anuló como persona, quemó mi vida, mis sentimientos, los ridiculizó y maltrató, destruyó mis ganas de vivir, mis ilusiones, mis sueños. Todo.

Me dejó convertida en nada y dentro de un enorme pozo oscuro del que no podía salir.

Alguien se apiadó de mí, me tendió una mano y estiró sin soltarme hasta que acerté e ver una luz.

Gracias.

Pero lo más irónico del asunto es que esa persona que tanto daño me hizo, lo hizo única y exclusivamente porque yo le dejé.

A veces el amor es tan absurdo que pierde su significado.

Tengo el alma llena de cicatrices, feas y anquilosadas, y heridas que supuran dolor y miedos a partes iguales. A veces, como hoy, escupen toda su rabia, y yo, me siento en el suelo en una esquina y lloro, y el jodido mundo se me come por los pies y me anula, y si es necesario, me levanto y continuo, pero sangrando.

Todo tiene sus límites.

Yo estoy llegando al mío y siento que nadie lo entiende, que no importan mis sentimientos, ni mi lucha, ni mis ilusiones.

¿Qué pasa cuando dejas atrás a esa persona que tanto daño te hizo y te llevas contigo otra que es igual que ella? Otra que quema tu vida, que te humilla, que no te ama, que no te respeta, que te anula.

¿Qué pasa cuando sabes que a esta no la puedes dejar atrás?

Revientan todos los miedos y fluyen dolor todas las llagas.

Sabes que todos los esfuerzos son inútiles, que nada va a cambiar, que va a continuar lacerándote día tras día, sin tregua.

Sin motivo.

Hoy es uno de esos días horribles, en los que apenas me atrevo a sentir nada, porque sentir es morir, porque no quiero volver a aquel pozo y, como al lobo, le estoy viendo las orejas.

Porque si siento, me siento sola y pequeña, y me odio a mí misma por ser tan débil y tan estúpida.

Y entonces deseo huir, salir corriendo, no permitirle que me haga esto.

Pero no puedo.

Y entonces todo lo demás, todas aquellas cosas que no tiene nada que ver, crecen y me muerden y todo se hace uno; un enorme monstruo que me despedaza a bocados mientras yo me escondo en un rincón y sin defenderme, permito que me devore.

Todo tiene un límite.

Y yo estoy tocando fondo, porque mis preguntas no tienen respuesta, o sí, pero no las entiendo y yo necesito entender para poder continuar, porque no comprendí qué pasó allí, o sí, pero no supe cambiarlo y me destrozó, y ahora, ahora todo es lo mismo y yo volveré a caer.

Me juré a mí misma que nadie, nada, ni nunca, volvería a hacerlo, y sin embargo ahora es su hija quien me tiene contra la pared.

6 comentarios:

¿Incierto, mejor? dijo...

(Va a ser que "incierto" me cuadra mejor que "anónimo". Básicamente, porque el personal no es tonto... y a la gente le gusta hablar más que a un tonto una tiza)

Hoy que quiero y puedo, me voy a extender sobre tu entrada en el Blog de forma desacostumbrada. Cosas navideñas, acaso.

Lo primero es estar de acuerdo en algo: Todo tiene un límite. Y, llegado el momento, las cosas se rompen, se hunden y se ponen negras. Pero luego... luego pasan a ser parte del pasado, si evitamos toda tentación morbosa y las dejamos seguir su curso natural.

Como ya se sabe, el pasado se ha ido y no va a volver, BastetAspid. Lo que hay es el presente al que el pasado lleva, en el que somos tan libres de decidir como estemos dispuestos.

Recordemos aquí esa frase lapidaria del Mayor Compendio de Chistes y Sabiduría que se haya escrito nunca:

"Si yo era pecador, no lo sé. Pero una cosa si sé: Antes era ciego y ahora puedo ver".
Juan 9:25


¿No se es ciego antes y se ve clarísimo todo a-toro-pasado? ¿Y sin importar lo "pecador" que se haya (o no) sido previamente? Me dió mucho en qué pensar esta frase en su momento, lo reconozco.

En cualquier caso y aunque nadie escarmienta en cabeza ajena (como yo mismo puedo atestiguar), me cabe añadir que los fantasmas son como las penas de "Chiquitita": Vienen, van y desaparecen. Yo mismo he visto no hace muchos meses a toda una familia de ellos y el vuelco en el estómago no tiene porqué durar más que lo que uno tarde en degustar un helado. En tu propia mano está, pues, no sólo que nada se note (arte femenino donde los haya) sino que además tampoco importe realmente.

Eso si: No se olvide que cada cual (incluyendo mártires) persigue siempre su propio interés, sea bueno o malo para otros. Así estamos construídos y poco realista es ignorarlo o rasgarse las vestiduras por ello.

Dicho todo lo cual, inservible probablemente, tampoco es de despreciar la alternativa de entretenerse con navegaciones por Internet. Puedo jurar que nunca imaginé las cosas inesperadas que iba a encontrarme en ese medio. Y es que desde una cita a una imágen, hay que ver la de cosas que cuenta la gente (u otros de ellos)... olvidando que existe el talento para la, digamos, "obtención de información".

En fin. Cada cual según su afán. Y no olvides, BastetAspid, que pocos tienen auténtico poder sobre tí si no se lo entregas tu misma. ¿Que no?.

Un abrazo. Este no es a traición y puedes meter al del pseudo-rumor en él. A los vástagos, no se les moleste. :)

Oscuro dijo...

En ese juego andamos todos Bastet, encerramos nuestros miedos y rencores en un pequeño baúl, en otro, nuestros sueños e ilusiones y los enterramos ambos en el fondo del corazón.

Un día, el amor, aquella bestia salvaje que todo lo devora, nos hace entregar la llave de nuestro corazón al ser querido y ahí empieza nuestro fin.

Mientras que el alma bondadosa, corre raudo a buscar el arcón de sueños e ilusiones para ayudar a que se cumplan cada uno de ellos, el alma perversa busca el baúl de los miedos y una vez que lo encuentra, estamos irremediablemente en sus manos.

Con nuestros miedos en la mano, nos convertimos en meros títeres que bailan al son que marca el titiritero, sin remedio y sin consuelo.

Será tan difícil salir de ahí, cortar esos hilos que nos mantienen presos, puesto que hasta a eso nos acostumbramos, a ser dirigidos.

Caer en una espiral de vacío, hondo, muy hondo, hasta que cualquier atisbo de luz no sea sino un sueño para nosotros.

Hasta que un día nos ponemos de pie y nos damos cuenta de que aquel agujero no era tan profundo como nosotros creíamos, que si nos ponemos de puntillas podremos salir, salir, pero nunca dejarlo atrás del todo.

Mientras sintamos, esos agujeros que se formaron en nuestro espíritu a lo largo de los años, seguirán existiendo. Mientras sintamos...

Un besote Bastet, creo que hoy me puse poético, jejejejeje.

Mercedes dijo...

Busca tu fuerza, que la tienes, crée en ti y encontrarás la salida.
Suerte, y que el año próximo te traiga lo que tanto necesitas.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .bastet dijo...

gracias a los tres. no estoy con ánimos de extenderme más, pero gracias a tos@s.

Ilión dijo...

En fin. Cada cual según su afán. Y no olvides, BastetAspid, que pocos tienen auténtico poder sobre tí si no se lo entregas tu misma. ¿Que no?.

Amén

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .bastet dijo...

toy en ello ili, toy en ello.

besos y eso.


Esto no tiene título es simplemente lo que hay. Estoy remontando el vuelo y existen días mejores y otros más hijos de puta, pero no me he rendido y no voy a hacerlo tampoco, principalmente por que no me da la gana y por que aún me queda sangre.
A partir de aquí y por este motivo se puede leer cualquier cosa, algo que también me la suda bastante, es mi blog y es el espejo, es tan simple como reflejarse o no, si te quedas o te vas no es culpa mía, ni tuya, quizá nos parezcamos más de culo que de frente, en todo caso la puerta no tiene llave, no cierres al entrar y no des un portazo al marcharte.

licencia

Todo lo que hay en mi casa es propiedad mía, los textos sin firmar son de mi puño y letra, las obras firmadas pertenecen a sus autores y así constará en todo caso, todas las poesías de “el silencio del espejo” me pertenecen a mí.
Recuerdalo.
Un abrazo y muchas gracias por tu visita.
ah! la licencia real, anda por ahí abajo, es que la informática y yo no nos ponemos de acuerdo prácticamente en nada y esta vez, se ha empecinado en no querer subirme la imagen hasta aqui.
Ella misma, no pienso olvidarme de esto...
En fin...
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