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Es broma.
Si alguna de ellas tuviera copy raid y casualmente eres el propietario de tal derecho y de la imagen, por ahí abajo está mi correo, me lo dices, te la devuelvo, y tan amigos.

Por otro lado, todos los textos de este blog son míos, si apareciera la pluma de otro, lo haría con su firma. Siempre.
Si te llevas alguno, cita y enlaza, no me importa que compartas, pero que yo no me entere de que te lo has apropiado.
Internet es un pañuelo.


LIVERTAD. Jamás me obligareis a escribirlo con B

14 septiembre 2009

de visita por el zoo


Ayer anduvimos por el zoo.
Como siempre, he tenido que aguantar por parte de los enterados de la excursión, aquello de a mí no me gusta el zoo. ¿Por? Pregunto con cierta pereza, conocedora de la respuesta.
Pobres animales, allí encerrados, tras esas rejas. Animales que deberían correr libres, volar, pobrecitos. Ah, tampoco me gusta el circo.

Ya, ya, contesto yo, apática, insidiosamente apática.

Y me quedo con ganas de contestarles que a mí, lo que no me gustan son las habas, -ni limpiarlas, ni guisarlas, ni comerlas- Y que sin embargo y por otro lado, me encanta el pollo, quien dice el pollo, dice la ternera o el marrano, puestos a pensar en lo que me gusta, coño, también me gustan los peces aún cuando dejan de ser peces y son pescados, y vale, para qué vamos a engañarnos, alguna verdura u hortaliza, también.

Por ejemplo, me gustan las zanahorias y puedo asegurarte que cuando me como una no ando pensando en que le robo comida al topo, ¡ah! Se siente, el recolector llegó primero que tú, topillo ingrato, y la zanahoria, es para mí.
Tampoco pienso frente a un bistec o un entrecot, si a la vaca le pidieron permiso para matarla, lo que realmente me interesa en ese momento es que esté más cruda que hecha, que la sal sea gorda y el pan, del día.
Algo parecido me sucede frente a un chipirón, una merluza, o una pieza de emperador. ¿Sinceramente? me afecta más la cocción de las patatas de la guarnición y que la merluza sea de palangre.

Pero hay gente que no le gusta el zoo. Con todos esos pobrecillos animales allí metidos entre rejas.

Los pollos los criaron hacinados en granjas y los conejos en jaulas.
Las terneras ni pastaban libres por el campo, ni iban a ser indultadas.
Los cerdos ¡ah, los cerdos! A los cerdos de vez en cuando hay que darles un morrazo, porque los hijo puta, muerden, y si cierran la boca, no la abren.
Las vacas dan leche porque primero paren, si no de qué, y eso que paren será un ternero cojonudo de los de arriba, de esos que no pastan libres.
Los huevos salen de las gallinas, y las gallinas caben tres, en treinta centímetros de espacio.

Y esa gente a la que no le gusta el zoo, me explica que eso, que pobres bichos allí, encerrados.
Presupongo, aunque creo que es demasiado suponer, que conozco a demasiados vegetarianos.

Mira tú, a mi no me dan pena los animales del zoo, de la misma manera que no me dan pena los que me zampo. Podrían darme, por supuesto, pero por empatía deberían dármela también todos los demás, y no es así.
Todos los animales deberían ser iguales, incluidos aquellos que van rozando el peligro de extinción gracias a nuestro cambio climático, a nuestras enormes granjas y producciones, a nuestro petróleo y nuestros coches, a nuestras bolsas de plástico.
Bolsas que metemos en nuestro coche con un pollo desangrado para comer al mediodía.

Yo, tú, y aquel al que no le gusta el zoo, porque los bichos están encerrados.

A mí, lo que no me gustan son las habas, y no doy tanto por culo.




4 comentarios:

Lore dijo...

A mi tampoco me gustan las habas xD

Mira, acabo de terminar de leer un libro interesantísimo en el que se habla de esto precisamente.
Es la historia de un niño que se cria en un Zoo puesto que su padre es dueño del mismo.
No sólo he aprendido un montón, sino que me he dado cuenta de que un buen Zoo, tal y como se les está presentando la vida a los animales en general (que todos son dignos de lástima a estas alturas por nuestra culpa) es la mejor de las opciones.
Tienen un territorio que consideran propio, que está limpio, y donde encuentran comida por las mañanas sin tner que jugarse la vida todos los días.
¿La peor especie y más peligrosa que existe en el Zoo?: Los humanos que vamos a visitarlo.
¡Anda que no se han dado casos de manzanas en las que han clavado tornillos para que el animal cuando la coma...!
Me jode hablar de estas cosas.

EN consecuencia: Me alegra vuestra visita, y te hago conocedora de mi futura visita al Zoo de ésta mi nueva ciudad para conocerlo.

Besos.

Ilión dijo...

Pues a mí no me gusta el zoo. Pero no por los "pobres" bichos, si no porque me aburre.

Anónimo dijo...

A la que tendrían que meterte en un zoo es a tí con esa cara que tienes... Respeta a los "enterados" a los que nos molesta que los animales no vivan en libertad... Hagamos un zoo..pero para engendros como tú.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .bastet dijo...

¿que le pasa a mi cara? yo por la menos la doy cuando me cago en la puta madre de alguien, no como tú, que vienes de forma anónima a defender la livertad de los animales que después te comes.
ah, que a lo mejor no te los comes y te gusta convivir hasta con las garrapatas, que hasta donde yo sé, animales también son.

ah, otra cosa, si escribes meterte, no puedes poner detrás a ti, esa frase está mal construida, te repites, lo digo porque cuando vayas a presentar una queja en el ayuntamiento de tu pueblo por algún tema animal, redactes medio en condiciones, sino te van a tomar tan en serio como yo.

y cuando tengas el zoo construido, me lo cuentas si te apetece, a ver si te ha quedado tan majo como me queda a mí el Tycoon.

no sé que mandarte si un saludo o un zarpazo.
tu eliges.


Esto no tiene título es simplemente lo que hay. Estoy remontando el vuelo y existen días mejores y otros más hijos de puta, pero no me he rendido y no voy a hacerlo tampoco, principalmente por que no me da la gana y por que aún me queda sangre.
A partir de aquí y por este motivo se puede leer cualquier cosa, algo que también me la suda bastante, es mi blog y es el espejo, es tan simple como reflejarse o no, si te quedas o te vas no es culpa mía, ni tuya, quizá nos parezcamos más de culo que de frente, en todo caso la puerta no tiene llave, no cierres al entrar y no des un portazo al marcharte.

licencia

Todo lo que hay en mi casa es propiedad mía, los textos sin firmar son de mi puño y letra, las obras firmadas pertenecen a sus autores y así constará en todo caso, todas las poesías de “el silencio del espejo” me pertenecen a mí.
Recuerdalo.
Un abrazo y muchas gracias por tu visita.
ah! la licencia real, anda por ahí abajo, es que la informática y yo no nos ponemos de acuerdo prácticamente en nada y esta vez, se ha empecinado en no querer subirme la imagen hasta aqui.
Ella misma, no pienso olvidarme de esto...
En fin...
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