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Por cierto, todas las imágenes, exceptuando mi careto que es el que mi madre me dio en su día, han sido sustraídas y robadas del mundo virtual de modo legal, por lo menos eso es lo que afirmaré delante del juez.
Es broma.
Si alguna de ellas tuviera copy raid y casualmente eres el propietario de tal derecho y de la imagen, por ahí abajo está mi correo, me lo dices, te la devuelvo, y tan amigos.

Por otro lado, todos los textos de este blog son míos, si apareciera la pluma de otro, lo haría con su firma. Siempre.
Si te llevas alguno, cita y enlaza, no me importa que compartas, pero que yo no me entere de que te lo has apropiado.
Internet es un pañuelo.


LIVERTAD. Jamás me obligareis a escribirlo con B

04 diciembre 2013

ASEPSIA MENTAL



El hombre salió del cohete con aire despreocupado, “qué te jodan” pensó mientras repasaba el correo desde su blackberry fosforita.
“Cada día me gusta menos la gente”, decía mientras caminaba y se desperezaba tranquilamente.
La alarma del casco sonó indicándole que era la hora de irse.

La calle marciana se presentaba como cada día desde los últimos meses, antipática y literariamente séptica. Las letras se esparcían sin orden ni concierto descomponiendo palabras que anteriormente habían tenido algún tipo de significado. Signos ortográficos resbalaban por los riscos e intentaban enraizarse en un terreno demasiado rocoso y demasiado caliente. Un interrogante se plantó frente a él y apenas se atrevió a formular su pregunta. Con las manos espantó una norma que arrastraba el viento y que a punto estuvo de estrellarse en su visera.

Por fin llegó a su destino.
Escupió de modo automático la lista de la compra que llevaba en mente: Dos de cuarto, tres de leche y magdalenas. Muchas gracias.

Salió de nuevo al exterior. Llovían exclamaciones y se amontonaban a sus pies. Una oración subordinada acompañada de un calificativo feo y grosero, intentaron atracarlo en una colina. “Tu puta madre” les gritó mientras se alejaba a toda prisa.

Subió por la pasarela del cohete, abrió la mochila y comprobó que no llevaba ni el pan, ni la leche y ni mucho menos y ni por asomo, las magdalenas. En su lugar había un cuaderno de rayas, una botella de agua mineral con el precinto roto, un destornillador sónico y seiscientas pilas de botón que no se adaptaban a ninguno de los aparatos que tenía en la nave en ese momento.

Encendió el ordenador de abordo, vio de nuevo el correo, se reafirmó en su primera impresión, dudó un instante sobre si contestarle o no, desafiando la concordancia de principios y sapiencias que albergaba dentro de su experiencia sobre la comunicación lingüística y emocional.

Qué te jodan, reiteró, pero esta vez en voz alta, y acercó las pilas ya metidas en un bol y aliñadas con sal a su boca. Distrajo su austero futuro jugando al Mario Bros. Super Mario, tan séptico literariamente hablando, como la zona que acababa de abandonar y que rezumaba idolatría hacia lo absurdo.

Veinticuatro horas después, el hombre salió de nuevo del cohete con aire despreocupado,  otra vez repasó el correo desde su blackberry, recordó el momento en el cual el Capitán lo destinó a recoger muestras lunares en Marte. Aislado. Cercado en los confines del extrarradio terráqueo.
-¿Extravagante? ¿Yo?
Le infirió cabreado aquel lunes de verano.
-Sí, tú.
 Y mientras lo metía a patadas en una celda acolchada le increpó: te prometo que tu próxima misión, va a ser el colmo de la originalidad.

10 comentarios:

Diego Castro Sánchez dijo...

Muy divertido. Aunque no te consientp que hables mal de las subordinadas :)

aspid dijo...


Gracias :)
Pobres subordinadas sí, taaaaaaan sencillas de manejar ellas ;)

María José Cádiz - Miren dijo...

Mucho cohete, mucho espacio pero seguimos igual de gilís, por decirlo finamente jajaja. Buen y divertido relato. ¡Enhorabuena!

Avelino Vallina dijo...

Muy bueno. Realmente original.

Ana Morán dijo...

Un relato muy original y divertido. Bien usadas las frases obligatorias ;).

aspid dijo...


Muchas gracias María José por tu comentario, y por ver la realidad jajajajaj

aspid dijo...


Muchas gracias también, Avelino, por tu comentario, y por la apreciación de "muy bueno" :) son esas cosas que gustan de leer :)

aspid dijo...


También muchas gracias Ana Morán, por comentar y por lo de las frases obligatorias... tenían un trago :)

Rudy Garcia dijo...

La verdad es que si he de ser sincero, no sé si he acabado de entender del todo el relato, pero claro, a jueves que parece viernes, con varias noches de semivela debidas a las toses de los enanos y con los virus acechando, mi neurona lo único que puede decir es que es aun más extraño que el de Ana Morán pero que me ha gustado y me ha sacado varias sonrisas.

aspid dijo...


Gracias Rudy, quizá más que raro, es pelín subrealista, con márgen para la imaginación, aunque la frase final pretende darle un cierre más real para ubicarlo.

A mí, lo que me llama la atención es que a tod@s os parece divertido. No digo que no lo sea, digo que no fue la intención.

:)


Esto no tiene título es simplemente lo que hay. Estoy remontando el vuelo y existen días mejores y otros más hijos de puta, pero no me he rendido y no voy a hacerlo tampoco, principalmente por que no me da la gana y por que aún me queda sangre.
A partir de aquí y por este motivo se puede leer cualquier cosa, algo que también me la suda bastante, es mi blog y es el espejo, es tan simple como reflejarse o no, si te quedas o te vas no es culpa mía, ni tuya, quizá nos parezcamos más de culo que de frente, en todo caso la puerta no tiene llave, no cierres al entrar y no des un portazo al marcharte.

licencia

Todo lo que hay en mi casa es propiedad mía, los textos sin firmar son de mi puño y letra, las obras firmadas pertenecen a sus autores y así constará en todo caso, todas las poesías de “el silencio del espejo” me pertenecen a mí.
Recuerdalo.
Un abrazo y muchas gracias por tu visita.
ah! la licencia real, anda por ahí abajo, es que la informática y yo no nos ponemos de acuerdo prácticamente en nada y esta vez, se ha empecinado en no querer subirme la imagen hasta aqui.
Ella misma, no pienso olvidarme de esto...
En fin...
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