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GRACIAS.
Por cierto, todas las imágenes, exceptuando mi careto que es el que mi madre me dio en su día, han sido sustraídas y robadas del mundo virtual de modo legal, por lo menos eso es lo que afirmaré delante del juez.
Es broma.
Si alguna de ellas tuviera copy raid y casualmente eres el propietario de tal derecho y de la imagen, por ahí abajo está mi correo, me lo dices, te la devuelvo, y tan amigos.

Por otro lado, todos los textos de este blog son míos, si apareciera la pluma de otro, lo haría con su firma. Siempre.
Si te llevas alguno, cita y enlaza, no me importa que compartas, pero que yo no me entere de que te lo has apropiado.
Internet es un pañuelo.


LIVERTAD. Jamás me obligareis a escribirlo con B

17 julio 2008

y tu ¿porque hablas con los muertos?

Un día te perdí; lo hice no se muy bien como, simplemente miré atrás, a los lados, y ya no estabas.
Puedo recordar tu risa, y la recuerdo de la misma manera que recuerdo tus enfados: vivos, pura y llanamente vivos. Incluso puedo acercar tu olor a mis sentidos, o el sonido de tu voz como si aún estuvieras presente. Algo me dice que no has muerto, y sin embargo... una llamada, sólo eso.
Sólo me queda una llamada telefónica que me explica qué, cómo y cuándo, y tu nombre ha pasado a ser un borrón en una lápida, frío y oscuro, como tú nunca fuiste.

Vuelven a caer las hojas de los árboles, no tras mi ventana; tras ella rebrotan verdes las hojas, y la primavera pretende pintarse de nuevo este año, pero a mí me es confuso discernir entre tanta pena. Me aboco al pasado, y humildemente, te abrazo.
Más que memoria me quedan tensiones, elásticas como el orgullo y pretéritas como el silencio, que simple todo y a la vez que absurdo.

Dejaré de existir me decías, y reías, consciente de que todo tiene un fin y de que la vida es siempre algo más escueta de lo que a la mayoría nos hubiese gustado, para nosotros mismos o para los demás.

Hoy he mirado atrás.
Me has obligado a hacerlo yo no pretendía volver allí, no quería volver allí sin ti, me gusta recordar los momentos y lugares como algo que podría volver a ser, no como algo que ha sido y que ahora tiene un agujero, un roto que no se zurce con un parche, una carencia atemporal.

No puedo evitar el preguntarme si el pasado deja de tener nombre cuando las imágenes que lo componen, se difuminan entre las del presente. Lo que había sido, ya no es, lo que estuvo ya no existe, y yo, que aún puedo mantenerlo, dejaré de estar.
Entonces sea cuando mueras realmente, y yo moriré después, cuando el borrón frío y oscuro de mi lápida deje de dolerle a alguien.
Ese día, el de mi muerte física no caerán las estrellas, ni nadie mas cercano a mí que yo mismo estará conmigo, pero el día que oníricamente no quede un vestigio de mí, entonces, y sólo entonces habremos muerto los dos.

Te recordarán porque yo te quise, y tantas veces las olas de la playa vengan a borrar tu nombre, tantas veces volveré a escribirlo en la arena, una y otra vez, desafiando en combate desatinado, lo que no tiene sentido.

Qué más puedo decirte, mi conciencia sabe que no te debo nada, que la deuda la contraigo ahora, pero no contigo sino con mi propia realidad, con la misma realidad que te hizo cerrar los ojos y con el tiempo que aún me queda para caerme de él.

-¿por qué hablas con los muertos?
-¡Porque no lo están mientras alguien los ame!

Tan sencillo como eso.
Tan sencillo como olvidar, tan legal como pretender que deje de doler. Pero no voy a hacerlo, rescataré tu nombre y dejaré que se me clave en el pecho, en los labios, en el alma, que cada gota de mi sangre contenga una pequeña parte de ti y que se derrame conmigo para que sigas viviendo.



Voy a leerte de nuevo esta carta, y quiero que me escuches bien, voy a leértela tantas veces como sea necesario, porque el día que alguien te llame y te diga que yo he muerto, quiero que recuerdes todas y cada una de sus palabras, quiero que las repitas en voz alta hasta el cansancio, que las sientas, que no me dejes morir, que hagas conmigo lo que yo hago con mis muertos.
Y entonces tal vez, y cuidado que digo sólo talvez, de este modo yo consiga vivir en tu memoria para siempre, y tú, seas inmortal por haber amado.


3 comentarios:

Isa dijo...

Uf.... que duro,a mí la muerte me impresiona mucho,y no devería,deveriamos estar mas preparados.
Pero bueno no se que decir,es muy bonito pero duro a la vez,has conseguido emocionarme.
un saludo
Isa

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Todo lo que el hombre ha querido, todo lo que alegraba su corazón, no es sino polvo ya. Ceniza, sombra, nada.

Mary Lovecraft dijo...

Estoy de acuerdo con Paco, aunque suene duro, el pasado deja de existir en tanto que el presente se hace real... es decir, a cada momento.

un beso guapa.


Esto no tiene título es simplemente lo que hay. Estoy remontando el vuelo y existen días mejores y otros más hijos de puta, pero no me he rendido y no voy a hacerlo tampoco, principalmente por que no me da la gana y por que aún me queda sangre.
A partir de aquí y por este motivo se puede leer cualquier cosa, algo que también me la suda bastante, es mi blog y es el espejo, es tan simple como reflejarse o no, si te quedas o te vas no es culpa mía, ni tuya, quizá nos parezcamos más de culo que de frente, en todo caso la puerta no tiene llave, no cierres al entrar y no des un portazo al marcharte.

licencia

Todo lo que hay en mi casa es propiedad mía, los textos sin firmar son de mi puño y letra, las obras firmadas pertenecen a sus autores y así constará en todo caso, todas las poesías de “el silencio del espejo” me pertenecen a mí.
Recuerdalo.
Un abrazo y muchas gracias por tu visita.
ah! la licencia real, anda por ahí abajo, es que la informática y yo no nos ponemos de acuerdo prácticamente en nada y esta vez, se ha empecinado en no querer subirme la imagen hasta aqui.
Ella misma, no pienso olvidarme de esto...
En fin...
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